Liderando el valor en la era de la IA: formalidad, colegas y algo de rock
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Este artículo es una reflexión tras finalizar el Diplomado en Dirección de Tecnología para Chief Technology Officer en la Pontificia Universidad Católica de Chile, en el marco del CTO Summit: “Liderando el valor en la era de la Inteligencia Artificial, en tiempos de incertidumbre”.
Aunque ya he ejercido como CTO, tuve mi etapa como CEO en un emprendimiento industrial de la industria automotriz y en la actualidad ofrezco mis servicios como Fractional CTO, lo cierto es que mi última experiencia de educación universitaria formal había sido hace bastante tiempo: cuando obtuve mi grado de Ingeniería en Telecomunicaciones en la Universidad ORT allá por 2001, y mi certificado en docencia en 2003.
En el medio pasaron muchísimas cosas. Hice cursos cortos, participé de eventos y, por sobre todo, invertí muchísimas horas en lectura autodidacta. El año pasado decidí que era momento de volver a imponerme la disciplina que requiere un curso académico riguroso. Considerando la excelente reputación de la Universidad Católica de Chile, me pareció el ámbito adecuado.
Mis expectativas, siendo sincero, no pasaban tanto por descubrir tecnologías revolucionarias en las aulas, sino por el desafío personal del compromiso y el método. De hecho, debo confesar que la mayoría de los contenidos no me resultaron novedosos.
Pero el verdadero valor estuvo en otra parte.
Lo más relevante de toda esta experiencia fue salir de la rutina y poder conectar con excelentes colegas de toda Latinoamérica. Compartir charlas, debatir realidades y entender los problemas de industrias completamente diferentes a las mías terminó siendo la mejor clase del diplomado.
Separando la señal del ruido
Hoy vivimos rodeados de hype tecnológico. Aunque cada vez uso y recomiendo más la IA, intento despegarme todo lo posible del “humo” que venden muchos que hablan sin haber escrito una sola línea de código o implementado un modelo en producción.
Cuando quiero aprender, busco ir a la fuente y escuchar a los que realmente saben. Por eso, el año pasado también decidí hacerme el tiempo para participar del AI_dev: Open Source GenAI & ML Summit Europe organizado por la Linux Foundation.
Cursar el diplomado para CTOs sigue esta misma lógica: hay que escuchar la formalidad y entender las estructuras corporativas tradicionales, para luego tener el criterio de discernir qué usar y qué descartar en nuestro día a día.
Las reglas están para romperse (cuando se conocen)
Me gusta pensar en esto con una analogía musical. Muchos de los más grandes y disruptivos músicos de rock, pop o jazz pasaron años estudiando música clásica de una manera súper rigurosa. Aprendieron la teoría a la perfección, dominaron la formalidad, y justamente por eso fueron capaces de salirse de ella para crear un valor extraordinario.
Esto resuena muchísimo con el concepto de la organización Chaordic acuñado por Dee Hock (fundador de VISA), de quien hablo seguido: el balance justo entre el caos y el orden.
Ese es, en definitiva, mi objetivo cuando participo de este tipo de instancias académicas y de industria. Entender la base formal, para luego dejar fluir esa creatividad y lograr que la tecnología sea realmente un vehículo para agregar valor a nuestros negocios e, idealmente, mejorar nuestra sociedad.
Como nota al margen, volver a Santiago de Chile siempre es un placer. En 2001 tuve la suerte de participar allí durante un semestre en el proyecto de investigación “Access Nova” de la Universidad de Chile, por lo que la ciudad siempre me trae muy buenos recuerdos.


